Categoría: Malas Noticias

Zokoinomanía para gigantes

La zokoinomanía es tan potente que a veces nos parece que es para gigantes. Será por eso que el cartel de “Cocina abierta todo el día” y las pegatinas de perros zokoinómanos parecen estar hechos para un mausoleo. ¡Y es que esta tribu tiene un corazón tan grande que no resulta nada fácil calcular medidas! Pero ya sabéis, en este restaurante del Retiro, la cocina está abierta todo el día y los perros gamberros son bienvenidos. 


Si quieres, puedes reservar tu mesa con nosotros a través de nuestra web o a través del teléfono  (+34) 911 44 93 69. ¡Te esperamos!

Para venir a Zoko Madrid hay que tener mucha fuerza (¡literalmente!)

¿Os gusta poneros en forma? ¡Pues nuestra mala noticia os va a encantar! Resulta que tenemos la puerta de entrada al restaurante

Guerra de agua durante el servicio en Zoko Zahara

¡Por algo decimos que somos una tribu de piratas y gamberros! Y es que, ¿qué malo hay en darse un baño de manguera para sofocar el calor del levante en pleno arranque del verano? Así al menos lo pensaron e hicieron nuestros compañeros de Zoko Zahara, quienes, ante la bofetada sofocante del mediodía, decidieron emprender una divertida lluvia de manguera, unida a una guerra por hacerse con el poder de la misma. Finalmente acabaron sirviendo las mesas empapados pero fresquitos y muy, pero que muy sonrientes.


Si quieres reservar mesa para comer en Zoko Zahara, puedes contactar con nosotros rellenando el formulario que aparece a continuación o llamando al teléfono (+34) 6682351716. ¡Te esperamos! 


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En Zoko Madrid nos chirría el hule

Queremos compartir con la tribu un hecho: nos chirría el hule. Para que sepas de qué va esto, has tenido que comer o cenar en las mesas que quedan justo al lado del ventanal de la cocina de Zoko Madrid, el cual se suele cubrir con una cortina de tela completamente opaca parecida a esos hules que usamos para proteger las mesas de nuestras casas. Pues bien, ese hule, ya sea al subirlo o al bajarlo, ¡¡chirría!! ¡¡y mucho!!

Es tirar de él y sonar ese ‘quejío’ grave que pone en evidencia la falta de lubricante. Por ello, desde aquí damos nuestra palabra de zokoinómanos de que engrasaremos el hule lo antes posible. Aunque por otro lado echaremos de menos la risilla que provoca entre comensales y trabajadores. ¡Precisamente en la imperfección está la grandeza!

Os esperamos para comer Atún Salvaje con tapones puestos. ¡Hasta pronto!

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